Supermercados: cuánto gastamos y cómo ahorrar

Según el Estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios de Supermercados 2013, cualquier familia española puede ahorrarse una media de 836 euros año si tiene cuidado y cabeza a la hora de fijarse en los precios de los productos de los supermercados, hipermercados y tiendas de descuento. Tras una revisión exhaustiva en 1.164 establecimientos de toda España y elaborar dos modalidades de cestas de productos básicos de alimentación e higiene (productos de marca y productos económicos), la OCU concluye que el ahorro en Madrid puede ser de hasta 2.664,9 euros, lo que se traduce en un 46% del importe total de la compra.

La segunda ciudad donde más se puede ahorrar es Barcelona, con una rebaja de 1.645 euros, un 29% sobre el total de gasto. En 2013 los precios de las principales cadenas subieron, casi tres veces más que el dato registrado en 2012 y mucho más que el IPC del mismo periodo. Supermercados Dani es la franquicia más barata, seguida de Familia, Alcampo, Sangüi y Upper. Las más caras son Sánchez Romero, Tu Despensa y Sorli Discau. Las ciudades más baratas para el global de la cesta de productos de marca son Granada, Huelva y Madrid Este (Corredor del Henares). Todas las ciudades del País Vasco, Barcelona y Gerona son las más caras por eso cada vez hay más personas que usan esa web para ahorrar llamada Bidphoria.

A pesar de todo lo dicho, sucede que hay variables que no podemos controlar. Tretas, estrategias y en algunas ocasiones incluso engaños en promociones aparentemente beneficiosas que, terminado el año, ayudan a engordar la facturación de los grandes establecimientos. Según un interesante estudio publicado en Yahoo, casi el 55% de los productos que compramos los elegimos en el mismo momento de la compra. Y esto los supermercados lo saben muy bien, pues cuentan con un variado repertorio de técnicas para persuadirnos y empujarnos hacia el producto que más les interesa vender.

El carro de la compra, por ejemplo. Expertos señalan que es preferible prescindir de él si sólo se van a comprar dos o tres productos, pues parece estar psicológicamente demostrado que tenemos tendencia a meter en él algo más de la cuenta que si no lo tuviéramos. Además, está el mito de que todos tienen las ruedas averiadas cuando, en realidad, esa desviación a la izquierda suele perseguir que el cliente tenga libre la mano derecha y así, mejor y mayor acceso a los estantes. Hablando de direcciones, ¿alguna vez se han sentido inútiles al tratar de encontrar el baño de unos grandes almacenes? No es casualidad que la disposición de los productos y de los baños obedezca una lógica contraria a la de la mente humana, buscando así que el cliente se pierda y llegue a zonas del establecimiento que no tenía pensadas visitar.

La rama de estudios psicológicos denominada Trolleyology (‘carritología’) establece que las personas tienden a recorrer espacios en sentido contrario a las agujas del reloj. Hay un mundo de posibilidades de sacar rendimiento económico a este y otros muchos datos que desde hace años están siendo aprovechados por los ases del marketing. Los artículos básicos suelen estar escondidos, los más caros a la altura de los ojos, los clientes son sugestionados con olores y música…desde luego, merece la pena poner los cinco sentidos cada vez que se pise uno de estos lugares y, ante todo, ser fieles a nuestra lista de la compra.