Seguros para perros cubren destrozos en el hogar

De cada diez hogares españoles, seis tienen perro y dos cuentan con gato. Nos encanta vivir acompañados de mascotas, pero hay que ser previsores e incluirles en un seguro, que puede ser el de nuestra casa o bien una póliza específica o seguros para perros.

Los animales de compañía pueden cometer más de una travesura en el ámbito del hogar, desde romper nuestro jarrón favorito a provocar un pequeño incendio con una vela o morder al vecino del segundo cuando ha venido a pedirnos un poco de sal. Las consecuencias serán más o menos serias, pues pueden conllevar daños o incluso ser motivo de denuncia por parte de terceros. Y en todos los casos, el responsable será el dueño del animal, esté con él o no en el momento que ha cometido la fechoría.

Lo más conveniente para estar protegidos ante las consecuencias del comportamiento de nuestras mascotas es tener al animal cubierto por una póliza de seguros. En el País Vasco y la Comunidad de Madrid es obligatorio para perros, sea cual sea su raza. Pero en el resto, solo es recomendable.

Existen varias formas de asegurar una mascota. La primera es suscribir una póliza de responsabilidad civil, lo que resulta especialmente conveniente en el caso de los perros. El precio de la prima dependerá de su tamaño o su raza, y del número de animales que se quieran incluir en ella. Este tipo de seguros puede cubrir tan solo los daños que cause el animal o también a la propia mascota.

La segunda opción es contratar una póliza común para todos los miembros de la unidad familiar, incluido el animal. De esta manera, estaremos cubiertos tanto si el perro araña la puerta del vecino como si los niños rompen un cristal mientras juegan al baloncesto en el salón de casa.

Sin embargo, existe una tercera fórmula, que puede ser incluso más cómoda para el propietario, y es incluir al animal en el seguro multirriesgo de hogar que tenemos contratado. Hay seguros que ya recogen de serie la posibilidad de que el asegurado tenga un animal de compañía, lo que aparecería en la letra pequeña de nuestro contrato.

En este caso, solo deberemos comunicar a la aseguradora la presencia de nuestra mascota en el hogar y darle los datos que nos requiera, como el tipo de animal que está bajo nuestra tutela, y su raza o tamaño, en el caso de que sea un perro. Algunas compañías preguntan datos más específicos, como el número de chip, o bien podrían solicitarnos el envío de una copia de la cartilla de vacunación del animal, con el fin de comprobar que está al día.

Si la presencia de la mascota en el hogar no está incluida en el seguro, es probable que la compañía nos ofrezca esta posibilidad a cambio de una moderada subida. Sería interesante conocer también si existe algún tipo de limitación en cuanto a los posibles daños causados por el animal.