Principales estafas en el mundo inmobiliario

Es hora de hablar de las estafas inmobiliarias. No se hablará de los peritajes fijados a conveniencia por los bancos, de los altísimos intereses, de las elevadas hipotecas que cuestan más que el inmueble en sí, ni de los miles de desahucios que dejan familias enteras sin hogar ni patrimonio. En esta ocasión, se hablará de las distintas modalidades a través de las cuales operan los pequeños estafadores inmobiliarios que se aprovechan de la ingenuidad, tanto de vendedores como de clientes.

Una de las más habituales es el falso vendedor. Por una parte, puede ser el inquilino del inmueble que se hace pasar por el dueño y solicita a los clientes una cierta cantidad de dinero como reserva, para luego desaparecer o no dar razón.

Otra modalidad es publicar un sugestivo anuncio de venta o alquiler de un buen piso a un muy buen precio. Cuando los interesados contactan al ofertante, por correo electrónico, este explica que se encuentra fuera de la ciudad, por lo que ofrece como alternativa el envío de las llaves para poder habitar la vivienda a cambio de una transferencia de dinero. Lo que el incauto interesado desconoce es que las llaves son falsas o que el piso no existe. Tal mezquino como las estafas en hoteles a personas mayores.

De modo contrario, el dueño o vendedor puede sufrir la estafa de supuestos interesados, generalmente extranjeros, que aseguran tener un capital en su país con el que comprarán el inmueble. Por ello, le piden al dueño que les preste dinero para regresar al país y realizar los trámites correspondientes, para luego desaparecer.

Dentro de esta modalidad hay una denominada rip deal o “timo de la estampita”, orientada a la supuesta compra de inmuebles de alto precio y puede afectar no sólo a particulares, sino a profesionales del sector. El protagonista es un supuesto inversor o millonario extranjero que contacta con el responsable de la venta. Una vez obtiene respuesta, acepta las condiciones y propone una cita para cerrar el negocio, sea en su supuesto país, en un aeropuerto o en un hotel. Una vez se realiza el encuentro, el timador pide como favor al vendedor que le cambie billetes de 500 euros por otros de menor valor. También puede solicitar el cambio de libras esterlinas o dólares explicando que en su país es complicado cambiarlos. Si el vendedor accede, los estafadores se valen de sus propios medios para conseguir el dinero a las buenas o a las malas.

El falso pago por adelantado también es otro instrumento de estafa. Un supuesto interesado contacta con el vendedor o propietario manifestándole su interés de compra o alquiler, aún sin conocer la vivienda, y como cierre del negocio. El timador propone adelantar una transferencia bancaria como fianza y, luego, le asegura al dueño que la transferencia ya se ha efectuado. Para ello, le envía un justificante falso de la transferencia. El engaño está en que supuestamente hubo un error y la cantidad transferida fue mayor que la pactada, así que el estafador le solicita la devolución del supuesto importe extra.

Estos son algunos de los más frecuentes tipos de estafa que también son utilizados por falsas agencias inmobiliarias. Lo importante no es sólo identificar estas modalidades y evitar el timo, sino denunciarlas ante las autoridades con el fin de desmantelar a los delincuentes.