Préstamos rápidos para empresas con fondos propios

En el actual entorno de crisis económica, la financiación y préstamos rápidos se ha convertido en uno de los principales problemas de las empresas, más aún cuando el tamaño de las mismas las engloba dentro de lo que se considera como PYME. Precisamente, pensando en estas dificultades y en las empresas que acaban de iniciar su actividad, desde el año 1983, la legislación española contempla la posibilidad de que las pequeñas y medianas empresas puedan financiarse suscribiendo préstamos participativos.

Este tipo de préstamos están regulados por el Real Decreto 7/1996, de 7 de junio, y la Ley 10/1996. Su principal característica es la de conformarse como un préstamo a largo plazo, de procedencia pública o privada, y con posibilidad de carencia que se divide en dos tramos. El primero de ellos funciona de igual forma que los préstamos habituales, gravando la cantidad con un tipo de interés fijo (generalmente, el Euribor) al que se suma un diferencial que suele ser inferior al valor medio del que existe en el mercado. La segunda parte del préstamo, sin embargo, se grava con un interés variable negociado por las partes que lo suscriben y que puede asociarse a los diferentes parámetros empresariales. En este sentido, influye a la hora de firmar este tipo de préstamo las características y los objetivos de la empresas, pues el tipo de interés puede depender del beneficio neto, el patrimonio, las ventas o la consecución de un proyecto.

Para poder obtener un préstamos participativo se debe ser constituir legalmente una PYME que no opere ni en el sector financiero ni inmobiliario. Además, debe tener las cuentas auditadas, demostrar que financiera y económicamente está saneada y aportar un documento en el que se describa el proyecto empresarial, la viabilidad y la capacidad de gestión de la dirección de la empresa.

Los préstamos participativos son considerados como tales cuando parte de los intereses dependen de la evolución del proyecto empresarial y el capital aportado como préstamos no supere los recursos propios de la empresa. Además, los vencimientos se fijan entre los cinco y diez años y pueden existir periodos de carencia. Se debe indicar que el capital del préstamo participativo es considerado como fondos propios, es decir, que se contabiliza como dinero aportado por los socios u obtenido como beneficio o pérdida empresarial durante el ejercicio fiscal. De hecho, las partes suelen determinar una penalización en caso de que el préstamo se amortice antes de finalizar el periodo establecido. En estos casos, sólo es posible amortizar el préstamo si la cuantía de amortización es compensada con una cuantía idéntica ingresada en los fondos propios de la empresa.

Desde el punto de vista fiscal, los préstamos participativos se sitúan después de los acreedores comunes y los intereses devengados son deducibles respecto a la base imponible del Impuesto de Sociedades.