La venta de productos en los hoteles a las personas mayores

Las personas mayores son un blanco fácil para los vendedores. Por lo general tienen dinero ahorrado y son muy vulnerables. Antes de la crisis económica, con su pensión disfrutaban de diversos viajes durante el año y podían permitirse comprar todos los artículos que quisieran. Por este motivo, los comerciales aprovechaban su estancia en los hoteles para venderles lo que hiciera falta. Y es que cuando uno está de vacaciones le cuesta mucho menos gastar y más si se trata de una persona más sensible.

Sartenes, colchones, vajillas, libros y hasta bisutería barata. Todos estos productos eran los protagonistas en los salones de los hoteles españoles. El “modus operandi” de los vendedores es el siguiente: Cada semana varios autobuses parten de diferentes puntos de España repletos de jubilados. Estas personas llegan a su destino para disfrutar de unos días de relax y cambiar de aires. Con las condiciones del IMSERSO pueden beneficiarse de unas auténticas vacaciones a precio de ganga.

Te puede interesar: Asociaciones de consumidores, ¿se consigue algo con las denuncias?

El IMSERSO, Instituto de Mayores y Servicios Sociales, es una Entidad Gestora del Gobierno de España que se encarga de gestionar los servicios complementarios de las prestaciones del sistema de la Seguridad Social. Es la entidad encargada de proporcionar las pensiones de invalidez y jubilación a las personas mayores o con algún tipo de discapacidad. Gracias a este organismo, la tercera edad obtiene ventajas en lo relativo a sus vacaciones. Con precios extremadamente bajos pueden viajar por toda España durante varios días al año.

Una vez llegan los mayores al hotel comienza el trabajo de los vendedores. Éstos conocen muy bien el mercado y están en constante contacto con los hoteles. Saben cuándo llegan grupos y cuándo se van. Y aquí empieza el juego. Los comerciales eligen el mejor día, generalmente el primero o el segundo de su estancia, para ofrecerles una pequeña charla que terminará con una gran venta. La labia y el morro son los principales ingredientes de las personas encargadas en vender los productos ya que de esto dependerá el nivel de compra.

Si de algo se caracterizan las personas mayores es de ser vulnerables. En el momento en el que un producto les entra por los ojos ya es suyo. Y esto es lo que los vendedores aprovechan. Tras la charla en la que les cuentan las excursiones posibles empieza la venta. Los jubilados se sienten con el compromiso de tener que comprar algo y los vendedores se aprovechan. De esta forma consiguen incrementar las ventas y disminuir las cuentas de los mayores.