La compra de vehículos industriales de ocasión para abaratar los costes de una empresa

La crisis ha sido particularmente cruel con la industria automovilística, que representa el 10 por ciento del producto interior bruto español: afectadas por la falta de acceso de particulares y empresarios al crédito, las ventas se han hundido (en cinco años la facturación en los concesionarios se ha reducido a la mitad: de 40.000 millones de euros a 20.000) y las fábricas viven bajo la amenaza de echar el cierre en cualquier momento para trasladarse a mercados más baratos, lo cual tendría un efecto devastador en una actividad que da trabajo a 300.000 personas y que se mantiene como el principal motor exportador del país.

Los vehículos industriales no se han salvado de la quema, a pesar de crecimientos puntuales (el más reciente, en septiembre de este año): solo en 2013 las ventas han caído un 12 por ciento, una cifra alarmante que habla del peligroso envejecimiento de la flota de las empresas y que contrasta con el hecho de que España sea el principal fabricante de Europa de camiones, autobuses y furgonetas.

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Es una cuestión de sentido común: si ni los particulares ni las pymes consiguen que los bancos les concedan préstamos para comprar coches nuevos, tendrán que ir a buscarlos al mercado de los vehículos de ocasión, donde los automóviles más viejos, y a priori más baratos, están viviendo una segunda juventud; su precio se ha incrementado un 20 por ciento, hasta situarse de media por encima de los 3.200 euros, debido a la elevada demanda.

El desastre de la construcción y el cierre masivo de empresas ha dejado parados miles de camionetas, grúas, tractores… Se trata, sin duda, de una opción más que interesante para quienes aún mantienen sus negocios en marcha: si se utiliza la cabeza durante la búsqueda, no resultará difícil encontrar vehículos industriales seguros y de calidad, con miles de años y de kilómetros por delante, de todas las marcas y modelos, a veces como si acabasen de salir de la cadena de montaje. La oferta es cada vez más jugosa en los concesionarios, que tratan de adaptarse al nuevo contexto, y en los talleres; sin embargo, los precios verdaderamente competitivos se localizan, como siempre, en Internet, llena de páginas web específicas y desde donde, por desgracia, se hace más fácil engañar al comprador. Cuidado con las gangas: es fundamental probar los vehículos y comprobar que tienen los papeles en regla y que han superado todas las revisiones.