Ingresos pasivos: Trade off y coste de oportunidad

A la hora de tomar decisiones en el día a día existen dos conceptos económicos interrelacionados que es útil conocer: el trade off y el coste de oportunidad al generar ingresos pasivos. Aunque no nos demos cuenta, casi todas nuestras decisiones pueden ser analizadas en términos económicos, ya que a fin de cuentas la economía intenta descubrir cómo deben asignarse los recursos limitados que poseemos a fin de conseguir los resultados más eficientes posibles. Por ejemplo, si queremos ir del punto A al punto B y tenemos la opción de ir en coche, en autobús o en tren tendremos que decidir qué medio nos interesa más coger. Si queremos ir lo más rápido posible y sabemos que encontraremos un sitio donde aparcar nuestro vehículo cogeremos el coche. Esto descarta los otros medios y genera unos coste al utilizar el coche.

El trade off se refiere a las situaciones en las que al tomar una decisión rechazamos otras que son mutuamente excluyentes. En el ejemplo citado, nos encontramos ante una típica situación de trade off. Elegir el coche implica no viajar en el tren o en el autobús, pero elegir cualquiera de los otros medios de transporte tiene las mismas consecuencias. Puede parecer banal plantearse esta decisión en términos de trade off pero si incorporamos el concepto de coste de oportunidad veremos como pensar primero las decisiones conociendo sus consecuencias nos ayudará a elegir la que más nos conviene.

El coste de oportunidad es todo aquello que dejamos de hacer al tomar la decisión de hacer algo. Vendría a ser un subproducto del trade off. Volvamos al ejemplo. Si hemos decidido ir del punto A al punto B con nuestro coche particular incurrimos en los siguientes costes: el combustible que el vehículo necesita para funcionar, el deterioro por el uso al que sometemos al coche, el gasto del aparcamiento y el tiempo que empleamos en conducir –una actividad que por sus características implica su incompatibilidad con otras—. El coste de oportunidad se referiría en este caso a lo que podríamos hacer si hubiésemos cogido el tren y no hacemos por haber cogido el autobús.

Siguiendo este planteamiento, dado que al viajar en un medio de transporte público no pagamos más que el billete, no sometemos a nuestro vehículo a desgaste y prolongamos su vida, o al menos retrasamos el momento en el que tendremos que llevarlo al taller a cambiarle los neumáticos o el aceite. Además, el coste de un billete de tren es más barato de lo que gastaríamos en el mismo trayecto en combustible. Finalmente, dado que no tenemos que conducir el tren, disponemos de tiempo para otras actividades: leer, estudiar, escribir un trabajo. Todo esto que dejamos de hacer son costes de oportunidad. Es un concepto que en ocasiones no es sencillo monetizar, ¿en cuánto valoraríamos leer un libro frente a conducir nuestro coche? En otras es más fácil, el dinero que dejamos de gastar al coger el tren o el autobús y que nos puede servir para otras cosas.

La vida está llena de trade offs. A la hora de montar un negocio, por ejemplo, con qué compañía contratamos la línea telefónica ¿la más barata o la que ofrece mejor cobertura? A la hora de montar una fábrica ¿producimos ollas a presión o fabricamos globos? Antes de tomar una decisión la cual implique renunciar a una de las posibles alternativas no solo hay que pensar que vamos a ganar tomando esa decisión sino también considerar que es lo que dejamos de hacer y cuánto podríamos obtener si eligiésemos esa otra actividad.