Cómo alquilar la azotea para una antena de telefonía

La implantación paulatina de la telefonía móvil en España ha cambiado el paisaje de las ciudades. De repente, las antenas que posibilitan la amplia cobertura de datos y llamadas empezaron a poblar las azoteas de numerosos edificios, más allá de las polémicas creadas en torno a los posibles perjuicios contra la salud. Pero la instalación de dichas antenas no se lleva a cabo de forma gratuita, sino que puede suponer una importante fuente de ingresos para la comunidad de vecinos.

La instalación de una antena de telefonía móvil en la azotea de un edificio puede aportar hasta diez mil euros al año a la comunidad de vecinos. Las cantidades, no obstante, son variables y dependen de la ubicación y tipo de edificio. Es decir, del tamaño de la ciudad en la que se encuentra y su situación en la misma, distinguiendo entre el centro y el extrarradio.

Para poder instalar una antena de telefonía móvil es necesario contar con la aprobación de tres quintas parte de los propietarios, según establece la Ley de la Propiedad Horizontal. También es preciso obtener una licencia municipal, concedida por el ayuntamiento que comprobará las condiciones de seguridad, evacuación y estética de la antena. Además, es necesario realizar una inspección anual de mantenimiento de la instalación que garantice que sigue cumpliendo con toda la normativa.

No obstante, hay determinados propietarios que pueden estar en contra de la instalación de una antena de telefonía móvil. Por un lado, se encuentran los propietarios cuyas viviendas están directamente bajo la antena. Las principales objeciones que suelen presentar estos vecinos son la posibilidad de que la azotea no esté preparada como para sostener una instalación de este tipo, además de verse directamente influidos por las ondas y campos magnéticos de las antenas.

De igual forma, también pueden presentar objeciones los propietarios que se ven afectados por el tendido de los cables que dan servicio a la instalación. En general, los cables que unen la antena con el cuarto donde se ubican los sistemas de recepción de señal corren por los huecos de los lavaderos y tendido de ropas. El principal problema que presentan estos cables es su grosor que puede llegar a dificultar el uso adecuado del espacio disponible.

Por último, pueden verse afectados por la instalación de la antena aquellos vecinos cuyas viviendas vayan a estar ubicadas muy próximas al cuarto de máquinas donde se colocan todos los aparatos que posibilitan la recepción de la señal. Este tipo de maquinaria suele emitir calor de mucha intensidad, llegando a afectar a la habitabilidad de las viviendas.