Cómo alquilar la azotea para publicidad

Aunque no es lo más habitual, puede ocurrir que determinadas comunidades de vecinos tengan algunas necesidades económicas que no puedan cubrir con las cuotas que deben pagar todos los vecinos. En la actualidad, por ejemplo, las viviendas que suelen embargar los bancos por los impagos de las hipotecas no suelen pagar las cuotas mensuales, generando un inesperado déficit en las comunidades de vecinos. De esta forma, y ante la falta de ingresos (hay edificios donde la mitad de las viviendas han sido embargadas por las entidades financieras), es bastante complicado cubrir los gastos corrientes y, más aun, determinados imprevistos.

Ante situaciones de este tipo, lo más habitual es recurrir al aumento de las cuotas de la comunidad o a las consiguientes “derramas”, es decir, un aporte extraordinario a las cuentas comunitarias. No obstante, también es posible conseguir algunos ingresos extras. Una de las formas de obtener dichos ingresos es alquilar alguna de las zonas comunes para ubicar soportes publicitarios. Lo más habitual es que las azoteas, las fachadas o las medianeras permitan ubicar anuncios de publicidad.

Por supuesto, llegar a un acuerdo de este tipo depende en gran parte de la ubicación del edificio, pues los publicistas buscan fachadas bien situadas que aseguren un buen tráfico de personas y vehículos. Sus estudios determinan que la publicidad en una fachada llama la atención de los que pasan a su lado una media de siete segundos. Además, los anuncios en las fachadas también se pueden colocar cuando se va a realizar alguna obra en el edificio. Así, los andamios utilizados para trabajar en la fachada pueden ser recubiertos, a su vez, con alguna lona publicitaria.

Para poder colocar un soporte publicitario en alguna parte del edificio, es necesario alcanzar un acuerdo por mayoría cualificada. Es decir, la Ley de la Propiedad Horizontal exige que tres quintas partes de los propietarios estén de acuerdo con el alquiler de un elemento común.

Una vez que se ha alcanzado el acuerdo entre los propietarios, es preciso obtener del ayuntamiento correspondiente una licencia de instalación. Los responsables municipales comprobarán que el soporte publicitario cumple con todos los requisitos legales en cuanto a seguridad, evacuación estética. La licencia tiene carácter anual, por lo que debe ser renovada una vez finalizado dicho plazo. Además, siempre es conveniente contratar un seguro de responsabilidad civil cuya póliza garantice la cobertura de cualquier daño ocasionado por el anuncio.

El plazo durante el cual se dispondrá del anuncio en las zonas comunes del edificio debe ser acordado entre la empresa publicitaria y la comunidad de vecinos, representada por el presidente o por el administrador. Todo depende de la zona a alquilar o, en su caso, del tiempo de duración de la obra que se vaya a llevar a cabo.

De esta forma, se pueden lograr hasta 30.000 euros mensuales, precio que se paga por las grandes lonas de cientos de metros cuadrados ubicadas en los edificios cuya fachada se encuentra en obras en ciudades como Madrid o Barcelona.