Coeficiente de caja: las reservas mínimas de los bancos

Denominado también en los últimos tiempos como “coeficiente de reservas mínimas”, se entiende por “coeficiente de caja” el porcentaje en efectivo que debe mantener el banco y del cual no puede disponer para utilizarlo en inversiones o prestarlo en forma de créditos. Dependiendo del país, la cantidad varia, pues es algo que se fija para todas las entidades financieras. Incluso, puede que algunos bancos decidan mantener este requisito legal por encima del mínimo.

Para los países que tienen el euro como moneda, el Banco Central Europeo es el que decide cómo va a aplicarse el coeficiente de caja. Las autoridades europeas decidieron bajar el porcentaje obligatorio de reservas mínimas de los bancos nacionales de cada país del 2% al 1%.

La disminución implica que los bancos pueden prestar más y, por lo tanto, empresarios y particulares se beneficiarían de ello. Se entiende que se ha tomado esta decisión para fomentar el crédito y que la economía vuelva a remontar el vuelo después de la mala situación de los bancos. En el caso contrario, cuando se sube, las entidades están obligadas a guardar más y se reduce la actividad que se hace con lo restante. Muy pocas veces se hace esta clase de modificación en el coeficiente de caja porque el mínimo cambio puede romper la estabilidad que tanto miran los principales bancos de los países desarrollados.

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Mantener esta cantidad en reserva supone un coste para las finanzas y pueden darse casos de cajas de ahorros o bancos que tienen que acudir a otros prestatarios para seguir un ritmo de crecimiento, porque no pueden disponer de lo que tienen en la reserva libremente. Para compensarlo, tienen un mes durante el cual las reservas pueden oscilar en torno al mínimo exigido siempre que, al final del plazo, la media alcance el porcentaje que requiere la ley. En el caso de que no se llegue en el último día a lo exigido, el Banco Central Europeo considera que no se ha cumplido con lo acordado y puede imponer sanciones.

El dinero restante se pone en circulación para que la economía funcione. Con estos ahorros virtuales, los bancos invierten en proyectos que benefician a la sociedad o particular que lo ha depositado o lo utiliza para obtener beneficios gracias a los intereses que cobran por financiar diferentes cosas.

El coeficiente de caja es parte esencial de la política monetaria para garantizar que se cubran las necesidades de las personas que han depositado el dinero en los bancos.

Los bancos también pueden guardar otros fondos, que son las reservas excedentarias. Esto no suele ser lo habitual, porque se puede producir un exceso de liquidez que es perjudicial si se quiere que el dinero circule y se invierta en otras partidas que puedan generar ingresos. Esta clase de fondos sí que dependen enteramente de las entidades financieras y son las que valoran qué cantidad les parece la más adecuada cuando analizan los beneficios que supone mover el dinero y los riesgos en los que incurren en el caso de que grandes cifras se retiren.