Bolonia y la especialización de la educación superior en España

Hace más de una década, en 1999, la gran mayoría de países europeos –no solo los miembros de la UE—llegaron al acuerdo de crear lo que se conoce como el Espacio Europeo de Educación Superior y a implementar dentro del mismo una serie de medidas recogidas dentro del llamado Plan Bolonia. El objetivo del plan era promover una aproximación entre los múltiples planes de estudios y modelos educativos a fin de facilitar la movilidad estudiantil, el reconocimiento de títulos y la integración del continente en el plano educativo.

Uno de los efectos que ha tenido el Plan Bolonia en España ha sido el de profundizar en la especialización de la formación universitaria. Hasta el año 2000, que es cuando Bolonia echa a andar, el Ministerio de Educación era el responsable de determinar que programas eran los que se consideraban carreras universitarias. Por aquel entonces existían distintos tipos: licenciaturas, diplomaturas, ingenierías técnicas y superiores.

El Plan Bolonia vino a unificar este abanico de títulos bajo el nombre del Grado. Solo han escapado a la uniformidad las carreras de Medicina y Arquitectura. Pero la nueva denominación no ha sido la principal consecuencia. Bolonia ha dotado a las propias universidades de la potestad de desarrollar sus propios planes de estudios y a determinar su oferta de grados. Si bien la nueva oferta debe ser aprobada por el Ministerio de Educación, es también cierto que se ha otorgado a las universidades (públicas y privadas) de una gran libertad a la hora de configurar sus programas.

Esta liberalización del mercado de los estudios universitarios ha llevado a las universidades españolas a desarrollar una fuerte competencia a la hora de ofrecer titulaciones novedosas que capten el interés de los estudiantes. Yendo a las webs de las universidades se puede ver como algunas de las antiguas ingenierías se han descompuesto en grados mucho más específicos que sus predecesoras. Así a día de hoy se puede estudiar Ingeniería Biomédica, de Sistemas Audiovisuales o de Sistemas de Comunicación. En los planes antiguos estas carreras eran especializaciones integradas en Biología o en Ingeniería de Telecomunicaciones.

En el ámbito de las ciencias sociales y de la comunicación el proceso ha sido el contrario. En general eran ya carreras bastante especializadas y mediante la posibilidad de los dobles grados –programas integrados de dos carreras—se pueden obtener dos títulos alargando ligeramente la duración de los estudios (un año más en general). Los combinados de doble grado son variopintos: Filosofía, Política y Economía; Periodismo y Comunicación Audiovisual, Informática y Administración de Empresas.

En este aspecto las ciencias sociales, humanidades y el área de comunicación parece haberse dado cuenta de que el desempeño de profesiones en sus respectivos círculos es bastante multidisciplinar y, por tanto, la formación ha de serlo también. Sin embargo, en el campo de las ciencias naturales y exactas, se tiende cada vez más a la especialización de los técnicos.

Sin duda el Plan Bolonia ha venido impulsado en su concepción por la idea de que el futuro económico de Europa pasa porque las universidades sean más centros de formación de profesionales que lugares de investigación y generación de conocimiento. Uno de los efectos ha sido la tendencia de especializar las titulaciones, acorde con el modelo de producción capitalista que asigna a cada trabajador una serie de funciones específicas que debe cumplir para que los productos finales resulten atractivos y con un bajo coste.