Blackberry: del éxito al fracaso

El rival más fuerte en la lucha por el poder de mercado de smartphones, de los primeros en fabricar dispositivos de esta nueva tecnología, no supo manejar los tiempos y la competencia, siempre atenta a cualquier descuido para atacar, dejó sin munición a la empresa canadiense.

Poco queda ya de la compañía impulsora del correo electrónico en los móviles en 1999. La historia de su declive comienza cuando Apple lanzaba su móvil inteligente, en 2007 y Google sacaba a la luz los productos que habían trabajado con el sistema operativo Android. Blackberry llegó muy tarde y no lanzó nada que pudiera hacer sombra a cualquiera de las cosas que pusieron el pie en el mercado de aquel entonces. Cuando nos movemos en un territorio tan cambiante como las nuevas tecnologías y todo lo relacionado con internet, tomar una decisión en un momento, con poco tiempo para razonar sobre las consecuencias que puede ocasionar en un futuro, puede determinar el destino de una gran empresa. Esto le ocurrió a Blackberry cuando se le presentó la ocasión de dar el salto de calidad e innovar. Eligió mal pensando que los consumidores, preferirían tener teclado organizado igual que en los ordenadores y dejaron de lado lo táctil, que ya venía teniendo éxito desde hacía tiempo.

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Una de las ventajas de la empresa canadiense ha sido la seguridad de los dispositivos. Los servicios de los que muchos negocios se han beneficiado siguen gozando de fans en todo el mundo, aunque la mayoría de los usuarios, utilizan modelos antiguos de la marca. Algo que puede indicar que no está garantizado que sólo por esta causa, vayan a invertir de nuevo en uno de los terminales de la compañía de la “Mora”. Según IDC (International Data Corporation, que se dedica a la investigación y el análisis de la economía de las nuevas tecnologías), Blackberry sólo representaría un 3% del mercado de telefonía móvil actual, Apple la cuadruplicaría.

Uno de los dos fundadores de la firma, Jim Balsillie, dejaba su puesto en la administración viendo que se había decidido terminar con el proyecto del “SMS 2.0”, la idea de crear un servicio para competir con los mensajes de texto, su famoso Blackberry Messenger. El presidente nuevo, Thorstein Heins, cambió el panorama a su llegada y empezó a priorizar un nuevo modelo de teléfono. El Z10, que no aporta nada nuevo a lo que ya podemos encontrar en el mercado ha sido la puntilla a la cadena de fracasos que sufre Blackberry. Lazaridis, el otro fundador (que ha aumentado su participación en la empresa y espera hacerse con la totalidad), apoyaba el Q10, que seguía la filosofía del teclado tradicional.

El balance del gran descalabro de Blackberry ha acabado con casi la mitad de la plantilla en la calle y una oferta de adquisición de Fairfax, uno de los que más dinero les había confiado. Los casi cinco mil millones de dólares que daban, eso sí, después de revisar en profundidad las cuentas de la posible compra, no han sido suficientes para convencer a los altos cargos. Prefiere quitarse de encima a su presidente Heins y otros tantos directivos que intentaron cambiar la posición de la empresa, además de aumentar el presupuesto en mil millones de dólares. Esta decisión no ha sido muy bien acogida en la bolsa. Las acciones han caído y rondan los seis dólares.