Bankia: preferentes e inmobiliaria, la historia de un derrumbamiento bancario

Se las prometía muy felices cuando nació del acuerdo de siete cajas de ahorro en 2011, pero sólo un año después andaba entre rescate y nacionalización (convertir empresa privada en pública). Los ingredientes de la historia: venta de inmobiliaria, acciones preferentes y subordinadas.

Casi la mitad de las personas que invirtieron en preferentes eran jubilados, incluso mayores de 75 años y clientes de siempre. En la mayoría de los casos, se trataba de ahorros de toda la vida. Los bancos vendían las preferentes como una forma rentable de invertir en el banco, eran un contrato perpetuo con la entidad, en la época de bonanza, los intereses que se pudieran recibir por el canje eran muy altos. Cuando llegaron las vacas flacas, los intereses bajaban y los clientes perderán muy probablemente dinero si quieren recibir lo invertido en efectivo. Lo denunciable de estos casos tiene que ver con el perfil de los clientes, iban a la sucursal y confiados en el director que conocen de siempre, firman sin saber realmente a lo que se pueden enfrentar en el futuro. En el caso de Bankia, la Administración propuso el arbitraje como medio para negociar la devolución del dinero invertido y muchos de estos mayores van viendo algo de luz. Aunque son más, casi doscientas mil solicitudes llegaron a la entidad demandando el arbitraje. Y las preferentes no ha sido el único problema que ha causado Bankia a sus clientes en tan corta vida. Muchos de estos afectados, también tenían acciones en Bolsa, aunque esto aún está investigándose.

Los altos cargos del banco con Rodrigo Rato a la cabeza, pretendían antes de salir a Bolsa, acabar con el riesgo que habían contraído por culpa de la fuerte apuesta por el sector que había provocado la crisis, la inmobiliaria. El nombre de Bankia se había pensado como la marca comercial que representaba las negociaciones de BFA (Banco Financiero y de Ahorros), pero para estar seguros de desprenderse de todo lo tóxico: construcción y preferentes, dejaron éstas en la BFA y acudieron a Bolsa con el 55% de la entidad, Bankia. Aunque igual que entraron, salieron. Un error en las cuentas que al principio daba ingresos, resultó ser todo lo contrario y que se habían coronado como el segundo banco con más deuda de la historia de nuestro país, detrás de Banesto, un gran honor.

Para dar salida al ladrillo, crearon Bankia Habitat, un portal dónde se pueden comprar viviendas y propiedades del banco que acumulan deuda. Vendieron a un fondo buitre (fondo de inversión que aprovecha la situación de debilidad del banco para comprar más barato cosas de las que quieren deshacerse), Cerberus, la gestión de las viviendas, es decir, el personal que se dedica a colocar los bienes embargados y cobrar a morosos. A este fondo lo asesora en España la empresa del hijo mayor del expresidente Aznar. No es la primera adquisición que ha hecho Cerberus en España, ya rebajó la deuda del Santander y de Liberbank.

Unión, Progreso y Democracia (UPyD), el partido que representa Rosa Díez, se ha querellado en 2012 contra Bankia, alegando que sus responsables eran culpables de estafa y falseo de contabilidad. Han desfilado por la Audiencia Nacional, Rodrigo Rato, Ángel Acebes y como testigo, hasta el ministro de Economía, Luis de Guindos. ¿Cómo terminará este proceso?