Banco Mare Nostrum: ¿qué se esconde detrás de sus oficinas?

La historia de Banco Mare Nostrum (BMN) es la historia de cómo sobrevivir y no morir en el intento. La entidad se constituyó el 22 de diciembre de 2010, y un día después recibió 915 millones de euros por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Pero lo cierto es que, hasta junio de 2011, no inició su actividad. Ese mes, las cuatro cajas de ahorros fundadoras (Cajamurcia, Caixa Penedès, Caja Granada y Sa Nostra) decidieron llevar a cabo un proceso de segregación por el cual transmitían su negocio financiero (cartera de clientes, activos, empleados, red de oficinas…) a BMN.

En noviembre de 2012 saltaron a la palestra problemas de tesorería y deuda que afectaban seriamente a la entidad, lo que dio lugar a que se planteara una disminución de sus activos. Ese mismo mes, Banco Sabadell adquirió el negocio de BMN en Cataluña y Aragón, operado bajo la marca Caixa Penedès. Un mes después, Bruselas aprobó un plan de reestructuración para la entidad, en el que establecía que en el año 2017 BMN deberá reducir su tamaño en un 40% con respecto a 2010, y también deberá salir a bolsa antes de esa fecha.

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En marzo de 2013, el FROB inyectó 730 millones de euros a BMN, procedentes del sonadísimo rescate europeo a la banca española. A partir de ese momento, el Estado se hacía con el 75,86% de las acciones del banco. El resto, quedaba en manos de las cuatro cajas fundadoras. Recordemos que BMN pertenece al denominado Grupo 2, junto con Liberbank, Ceiss y Caja3, compuesto por bancos procedentes de grupos de antiguas cajas, que si bien no han tenido que ser nacionalizadas, sí han necesitado ayudas públicas.

En junio de 2013, la entidad presentó sus resultados económicos (sus beneficios se redujeron un 20% con respecto al primer semestre de 2012) e informó que había completado su proceso de reestructuración. Desde su constitución hace 3 años, BMN ha reducido sus activos (que han pasado de 69.540 millones de euros en diciembre de 2010 a 52.893 millones en junio de 2013) y ha recortado el número de oficinas en un 50%.

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En este proceso de ajuste, BMN ha alcanzado un acuerdo con los representantes de los trabajadores que contempla una serie de medidas de flexibilización interna, modificación de las condiciones de trabajo y movilidad geográfica, y el cierre de algunas oficinas, limitado, principalmente, a zonas no estratégicas. En la última Junta general de Accionistas de la entidad, su presidente, Carlos Egea, aseguró que, una vez culminada la reestructuración, la prioridad será facilitar el crédito a las familias, a las empresas y a los emprendedores.