Ataque a los funcionarios: ¿cómo les ha afectado la crisis?

Desde el inicio de la crisis económica, el sector de los funcionarios ha sido el primero en sufrir las consecuencias de la coyuntura. Y, previsiblemente, será de los últimos en recuperar las condiciones laborales anteriores, si es que se recuperan. Congelaciones salariales, eliminación de pagas extra y supresión de días de libre disposición han sido algunos de los recortes que ha tenido que hacer frente el sector de trabajadores públicos de nuestro país, por no hablar de la presión añadida de estar continuamente en el candelero de la opinión pública, que pone en duda su productividad.

El primer varapalo de los funcionarios, la primera medida a consecuencia de la crisis, la tomó nada más ni nada menos que un socialista. El por entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, anunció en mayo de 2010 un recorte del 5% en el salario de los funcionarios. Una medida que se englobaba dentro de un decreto de ajustes presupuestarios que, según palabras del propio Zapatero, fue ejecutado en contra de su voluntad y por pura obligación macroeconómica, pues traicionaba su programa electoral y sus valores. Según declaró después, la serie de medidas que tomó y que a buen seguro le reportaron al Partido Socialista la pérdida del Gobierno, fueron ejecutadas con tal de evitar la peor solución de todas: la intervención del Banco Central Europeo en la economía española.

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Al recorte de salarios le siguieron la congelación, durante tres años consecutivos, de sus nóminas. Mientras que en 2011, 2012 y 2013 continuó encareciéndose, como es lógico, el precio de la vida, no ocurrió lo mismo con los salarios de los empleados públicos españoles. Según datos del Gobierno, esto, sumado a la eliminación de la paga extra de Navidad de 2012 se ha traducido en una pérdida del 20% del poder adquisitivo de los funcionarios en 2013. En el sector privado, en cambio, se estima que la pérdida de poder adquisitivo ha sido del 2,5% desde el año 2010.

También, desde el inicio de la crisis, se han destruido 400.000 empleos públicos. Algo que se ha notado mucho en los medios de comunicación sobre todo en el sector educativo, con profesores que no han visto renovada su plaza provisional y con clases que han visto como su número de alumnos se ha elevado hasta límites, en muchos casos, no acordes con la ley. En total se calcula que el Gobierno ha ahorrado en materia de gasto público unos 24.000 millones de euros en tres años. Si a la cifra, expresada en términos nominales, se le aplica la inflación de estos años, el ahorro asciende a los 33.000 millones de euros. En 2010, el Gobierno se gastó un total de 127.000 millones de euros en el pago de los salarios a los trabajadores públicos. Tres años después, gracias a las medidas citadas, la cifra se ha rebajado hasta los 116.000 millones de euros.

Quizá como aviso de que se empieza a ver la luz al final del túnel, o quizá, como dijo Cristobal Montoro, “para darles una alegría”, el ministro de Hacienda anunció en noviembre de 2013 que los funcionarios recuperarían uno de los tres días de libre disposición que les habían sido arrebatados. Aún así, todavía queda mucho por hacer.