Ventajas y desventajas de los ETF

Los ETF han tenido su momento de popularidad en el país desde hace algunos años, y como todo producto financiero tiene ventajas y desventajas que merece la pena distinguir.
Primero que todo, un ETF (Exchange Traded Fund) o fondo cotizado es un fondo de inversión de activos financieros, que cotiza en algún mercado organizado, y distinto a los fondos tradicionales, se comporta y se puede comprar y vender como una acción porque su precio se establece ponderando los valores que contiene.

En concreto, este producto financiero ofrece la posibilidad de adquirir acciones de una forma diversificada y su propósito es el de reproducir un índice bursátil o de renta fija determinado, importante ventaja porque le permite al inversor aproximarse a un comportamiento al replicarse la evolución de otro índice. Esto hace a los ETFs similares a los fondos índice, aunque lo que los diferencia es que los primeros permiten comprar o vender las participaciones a de la durante toda la jornada de negociación de la bolsa.

Asimismo, a diferencia de fondos que demandan un capital mínimo para entrar al mercado, que puede llegar hasta los 5.000 euros, los ETFs permiten entrar a cotizar a partir de una acción. Otros de los puntos a favor de los ETFs es que implican menores comisiones de gestión y gastos operativos que otros productos financieros. Pero en términos generales, su principal ventaja radica en que se puede lograr una alta diversificación de una forma fácil y rápida.

No obstante, como todo producto financiero, no está exento de desventajas. Cuando se adquiere un fondo cotizado se pueden reinvertir los dividendos en acciones adicionales sin costo adicional, pero si se compran los fondos negociados en bolsa se debe asumir una comisión cada vez que quiera comprar acciones adicionales; esto se debe a que los dividendos de los ETFs no se reinvierten de forma automática como sí sucede en la mayoría de fondos de inversión, lo que supone costes más elevados de transacción al ser el inversor el que debe encargarse de invertirlo. Igualmente, no es conveniente invertir en ETFs a corto plazo porque no es rentable por las altas comisiones de intermediación, y por las limitaciones de estimar las oscilaciones de la bolsa en un periodo cercano.

En términos generales, para aquellos inversores que buscan hacer trading, es decir, comprar y vender acciones en el corto plazo para obtener beneficio, los fondos cotizados no son recomendable. Por el contrario, si al comparar los diferentes fondos con el ETF se observa que este último cobra una menor comisión anual de gestión, es muy probable que sea una buena decisión. Lo ideal es contar con un mínimo conocimiento de los índices a replicar y no sobra tener la colaboración de un asesor en la materia.