Marypaz, nombre de los años 70 pero estrategia del siglo XXI

Han elegido el camino tradicional para llegar al máximo público posible: la publicidad en televisión. Calzados Marypaz tiene nombre de la década en la que nació, en los años 70  y en sí mismo no resulta muy comercial, al menos no en los tiempos que corren. Pero se ha subido con rapidez al carro de la tecnología en los últimos años para reforzar una estrategia en la que ha invertido cientos de millones de euros. De hecho, el precio de un spot televisivo depende de la cadena en la que se emita y del horario, pero 20 segundos de televisión llegan a costar más de 1.000 euros el segundo en prime-time.(Entre nueve y once de la noche).

Además Marypaz ha optado por los rostros famosos a la hora de promocionar su calzado, lo que también requiere de una inversión importante para pagar el caché de quienes lucen sus zapatos. Y mientras tanto, el revuelo llega desde los propios trabajadores de la empresa que cuentan que no es todo tan bonito como lo pintan. Las cifras de la empresa son abrumadoras, eso es innegable: alrededor de 140 millones facturados en 2013 y más de 400 tiendas abiertas. Apunta alto en sus objetivos, pero tiene dos flancos por los que está recibiendo ataques, por parte de los propios trabajadores y desde el punto de vista de la calidad del producto. 

Las experiencias de algunos ex trabajadores de la empresa no dejan a Marypaz en muy buen lugar, es cierto que cada uno cuenta la feria según le va, pero no deja de ser curioso que denuncien una precariedad laboral absoluta y retrasos en el cobro de las nóminas cuando la empresa está lanzando campañas de publicidad por televisión y tiene un plan estratégico que le permitirá entrar en Oriente y en el mercado americano, entre otras zonas geográficas. De momento su expansión internacional es ya un hecho, la compañía está en República Dominicana, Francia y Portugal pero sus planteamientos pasan por Italia, Países Árabes o Estados Unidos entre otros países. Otra empresa con presencia en muchos países es Hyla Iberica, con sede en Sant Joan Despí.

Pese a que podría parecer que estas aperturas repercutirían en la creación de empleo en España, la realidad es bien diferente. Lo harían en un porcentaje escaso porque según reconoce la propia empresa, el 70% del calzado que fabrican se hace en China. Aquí entra en juego el segundo punto por el que se suele atacar a Marypaz, la calidad del género. Es evidente que por el precio al que venden los zapatos, la calidad no puede ser extraordinaria. Otra cosa es que la propia marca intente vender que sí da calidad a bajo precio, pero de todos es sabido que es imposible dar la máxima calidad a un precio low cost. Por otra parte, si el 70% del género llega de China, el planteamiento que surge es… ¿No es demasiado caro el calzado de Marypaz? Porque si están trayendo el mismo género que los comercios chinos. Claro que la marca saldrá a defender que no es el mismo género, que la producción allí es más barata pero que no baja la calidad. Argumentos manidos que ya están encima de la mesa y que no convencen. Al final Marypaz se dirige a un público joven, con un poder adquisitivo bajo y que quiere cambiar a menudo de modelo de calzado. Y en ese sector está ganando cuota de mercado. 

Ahora bien, no hay que empeñarse en pedir peras al olmo, porque al final ni peras ni olmo. Y tampoco zapatos de calidad.