La novedad de llevar el vino al restaurante

En tiempos de crisis donde el derroche y la ostentación brillan por su ausencia, se ponen de moda nuevas tendencias que sorprenden a curiosos y a expertos. Si usted va a un restaurante a comer, no se sorprenda si observa que varios de los comensales que allí se encuentran traen el vino desde casa. Esta singular práctica recibe el nombre de “descorche”. A pesar de que en España aún está en proceso de implantación, cada vez son más los locales de restauración que incluyen esta experiencia entre los servicios que ofertan.

El “descorche” tiene su origen en Estados Unidos. La propuesta de incitar a los clientes a que trajesen su propia botella de vino a cambio de ser descorchadas en el restaurante, fue recibida de forma muy positiva por la población norteamericana. El éxito de esta nueva tendencia no tardó en cruzar el charco, y ya se aplica en muchos restaurantes de las principales ciudades europeas.

El sommelier o camarero es la persona que se encarga de suministrar el vino que los clientes han traído de casa. Se sigue el mismo ritual que con cualquier botella de la casa: temperatura idónea, decantación, etc. El auge del descorche en los restaurantes se debe, en gran parte, a la estrategia que llevan a cabo las empresas para conseguir que su clientela se mantenga fiel y para atraer a nuevos usuarios.

En la actualidad, el éxito de esta campaña se debe principalmente a la delicada situación económica, donde los clientes han reducido de forma considerable el consumo de botellas de vino de lujo. Los clientes que prefieran llevar el vino al restaurante deben comunicarlo previamente al establecimiento. Con esta original iniciativa, los usuarios ya pueden degustar deliciosos platos gourmet acompañados de vinos seleccionados por ellos mismos, sin desembolsar grandes cantidades de dinero. El ahorro es bastante significativo pero hay que saber que este tipo de servicio, la mayoría de las veces, conlleva un coste. Normalmente varía entre los cinco y los doce euros por botella, aunque no en todos los restaurantes se cobra por este servicio.

La práctica habitual es que el cliente pregunte previamente por la carta de vinos que posee el establecimiento. Es aconsejable ya que si el vino que van a portar forma parte de la selección del restaurante, no tiene sentido para el cliente llevarlo de casa. Ahora ya sabes que es lo mejor, comprar el vino en una y llevartelo al restaurante.