El desastre valenciano de Terra Mítica

El Gobierno de la Comunidad Valenciana se gastó en el año 2000 unos 270 millones de dinero público en la construcción en Benidorm de Terra Mítica, un parque temático que aspiraba a ser el centro del turismo y del ocio familiar de la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Murcia. Tras doce años de gestión ruinosa, endeudamiento progresivo y una acogida de público bastante por debajo de la esperada, el parque fue vendido en 2012 a la empresa privada Ocio y Parques Temáticos por apenas 67 millones de euros.

Esta cantidad abonada por George Santa Maria, el empresario francés que preside este grupo, se repartió en función del accionariado de la empresa de la siguiente manera: el 22,31% fue destinado al Consell de la Generalitat valenciana (6,2 millones de euros), el 24% (6,7 millones de euros) a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), el 24% a Bancaja y un 2% al Banco de Valencia (200.000 euros). No obstante, el grueso del pago, unos 45 millones de euros, fueron destinados exclusivamente a saldar la deuda con los bancos del complejo de ocio.

Quedan muy lejos los días en los que Terra Mítica comenzaba su andadura. La construcción del parque, que fue inaugurado ni más ni menos que por el príncipe Felipe de Borbón, costó 96 millones de euros de dinero de público más de los anunciados en el proyecto inicial. A nadie pareció importarle. Era el año 2000, el año de la reelección de José María Aznar como presidente del Gobierno y en la Comunidad Valenciana, uno de los feudos históricos por excelencia del Partido Popular, gobernaba Eduardo Zaplana. Tan sólo cuatro años después de la apertura de Terra Mítica, las cosas habían cambiado, pues el parque arrastraba ya una deuda de 219 millones de euros y se vio en la obligación de declararse en suspensión de pagos.

Debido a esto la imagen empresarial de la compañía es delicada. Realizar la creación de imagen corporativa de éxito es una de las mejores situaciones que puede realizar una empresa como Terra Mítica, ya que al ser una empresa de ocio y atracciones, son los turistas los que deben estar satisfechos con la imagen que perciben del parque de atracciones.

Uno de los aspectos más criticados de la gestión de Terra Mítica durante sus años de bonanza (además de la elevada inversión de dinero público) fue el alto número de empleados con el que contaba la plantilla, posiblemente sobredimensionada. En el año 2002, Terra Mítica llego a tener 1.524 trabajadores y una amplia cuota de directivos. Años tras año, se fue reduciendo el número de empleados (gracias en parte a los tres EREs que se han practicado en la empresa) hasta los alrededor de 300 que tiene en la actualidad. El último Expediente de Regulación de Empleo se saldó con el despido de 199 empleados en 2012, ya bajo la dirección de Aqualandia. Entonces, según el acta de acuerdo, se argumentaba que “por todas las partes se reconoce la situación actual de la empresa y la necesidad de adoptar determinadas medidas, coincidiendo en la existencia de las causas esgrimidas por la empresa para presentar el ERE”. Terra Mítica recibió incluso fondos europeos. En concreto, fueron 14,5 millones de euros que le fueron ingresados en 1999 a fondo perdido, más otros seis millones en concepto de intereses.