El club Bilderberg y la destrucción de la demanda

Cuenta Daniel Estulin en su libro ‘El imperio invisible’ que, a mediados de los noventa, en uno de los informes del Club Bilderberg descubrió “una expresión nueva y aterradora: destrucción de la demanda”. Estulin es un periodista de investigación de origen soviético afincado en España que ha escrito varios libros sobre el club Bilderberg, considerado en algunos círculos como un gobierno mundial en la sombra.

El propio Estulin reconoce con no comprendió el significado de dicha frase hasta el año 2002, cuando conversando con uno de sus confidentes le preguntó sobre el tema. Parece evidente que una forma de conseguir cumplir dicho objetivo es mediante el estallido de un conflicto bélico. Es decir, una guerra que modifique todos los parámetros por los que se rige la economía en tiempos de paz. Sin embargo, su confidente le reveló que, en el fondo, una guerra es muy cara y que conseguir la “destrucción de la demanda” es mucho más sencillo pues basta con destruir la economía mundial.

En el fondo, como se indica en el libro, no hay que preocuparse porque “David Rockefeller pueda perder su fortuna. Es una simple transacción de riqueza, igual que la Gran Depresión. La gente perderá sus casas, su capital, sus ahorros y su dinero real. Detrás de ellos vendrán otros y lo comprarán todo a hurtadillas por unos peniques”.

Más allá de la posibilidad de que exista un grupo de grandes empresarios y personalidades a nivel mundial cuya influencia y poder les permita ejercer como un auténtico gobierno en la sombra (sí, suena muy conspiranoico), no deja de ser curiosa la cuestión que plantea Estulin. Leyendo al autor soviético, poco queda a la imaginación. Sus palabras están avaladas con hechos y la historia, los sucesos que han marcado los últimos veinte años, desde la caída de la Unión Soviética, cobran nuevo sentido.

Con respecto a la teoría de la “destrucción de la demanda”, lo cierto es que poco hay que comentar. Parece demasiado real y palpable. Más aún cuando los datos revelan que los ricos son cada vez más ricos y los pobres… Finiquitada la clase media, el mundo avanza hacia un nuevo modelo de sociedad y lo hace cada vez más a ciegas. O por lo menos, aquellos que, de momento, solo pueden preocuparse de salir adelante cada día. Es muy difícil determinar si hay alguien que está dirigiendo el cotarro, que todo responde a un plan estudiado milimétricamente… aunque tal y como se están desarrollando las cosas… Cada vez es más difícil creer en las casualidades. Mucho menos cuando determinados comportamientos se repiten en el tiempo y en diferentes lugares.

Destrucción de la demanda. Sin comentarios.