Cuanto tiempo se tarda en abrir una empresa en España

Desde 23 hasta 47 días es el plazo estimado que se tarda en tener operativa una empresa en España. Es decir, desde que se inician los trámites necesarios con la administración hasta el momento en que es posible emitir facturas y recibir pagos, así como pagar a los posibles proveedores.

La diferencia en el plazo depende de la fuente a la que se consulte. Según el Instituto de Estudios Económicos (IEE), en España se requiere más tiempo para abrir un negocio que en el resto de la Unión Europea. La media que establece dicha institución es de 47 días, muy lejos de los cuatro días necesarios en Bélgica y Hungría; los seis días precisos en Eslovenia, Dinamarca y Portugal o las siete jornadas de Estonia y Francia. Incluso, lejos de los países que siguen a España en la clasificación como son Polonia, con 32 días de media, y Austria, donde es necesario emplear 28 dias para completar todos los trámites administrativos.

Los datos manejados por el IEE provienen del informe Doing Business 2010 elaborado por el Banco Mundial, donde, además, se indica que la creación de empresas en España requiere al menos diez trámites distintos, frente a la agilidad de otras administraciones donde solo es preciso realizar tres o cuatro.

El mismo Banco Mundial, no obstante, en su página web reduce y actualiza los datos del informe anterior. Según dicho portal, en 2013 solo es necesario emplear 23 días para abrir una empresa. Es decir, en el periodo de 2009 a 2013 se han agilizado los trámites administrativos en 24 días, prueba de que se ha afrontado uno de los principales problemas que afectaba a los emprendedores.

A pesar de todo, lo cierto es que, en comparación con otros países, hay un exceso de trámites administrativos. De forma muy básica, para crear una empresa basta con acudir a tres instancias. En primer lugar, a la administración de Hacienda, donde hay que realizar una declaración previa al inicio de las operaciones, rellenar la declaración censal de inicio de actividad, darse de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y el IVA y obtener del CIF. Después, hay que acudir al Registro Mercantil para inscribir a la sociedad. Y, por último, hay que ir a las oficinas de la Tesorería General de la Seguridad Social para inscribirse en el Régimen de Trabajadores Autónomos, así como inscribir a la empresa y dar de alta a los empleados, si los hubiere.

No obstante, la duplicidad de las administraciones españoles hace que haya que rendir cuentas a otras instancias. Así, los diferentes trámites a llevar a cabo pueden ser distintos entre comunidades autónomas e, incluso, entre municipios. Además, pueden variar las normas con cierta rapidez. Normas que afectan a la necesidad de identificar a la empresa y su titular ante la administración, proporcionar los datos del negocio y de su titular y, si es el caso, proporcionar los datos del local que se va a utilizar.