Caso Malaya, el clásico modelo de corrupción urbanística

Si de entre todos los escándalos de corrupción destapados en los últimos años hubiese que elegir uno representativo de la era de oro del ladrillo en España, éste sería sin duda el llamado caso Malaya. La trama corrupta que se asentó en el ayuntamiento de Marbella cuenta con todos los elementos que caracterizan las redes de clientelismo y amiguismo político. Con el beneplácito del alcalde marbellí Julián Muñoz, continuador de la labor del ilustre Jesús Gil, el asesor de urbanismo Juan Antonio Roca tejió un entramado que vinculaba a los altos cargos del consistorio con promotores inmobiliarios para el beneficio de todos.

La investigación del caso comenzó en el año 2006 cuando se descubrió que Roca poseía una inmensa fortuna y gran cantidad de propiedades. La Policía Nacional indagó en los orígenes del patrimonio del asesor y determinó que era imposible que con sus ingresos hubiese sido capaz de amasar tal cantidad de dinero. Por aquel entonces, la fortuna de Roca ascendía a más de 240 millones de euros. Estos provenían de las labores de intermediación que realizaba entre el ayuntamiento y los promotores inmobiliarios.

Roca se encargaba de poner en contacto a los empresarios del ladrillo con el ayuntamiento y de negociar las comisiones que estos tendrían que abonar para obtener las licencias de obras. Por ello iba cobrando también cantidades de dinero que después se vio obligado a blanquear. Para este fin tuvo que construir un nuevo entramado, en este caso de sociedades pantalla, con el fin de que sus ingresos ilícitos le retornaran en forma de dinero legal. Además, el asesor estaba encargado de sustraer fondos del ayuntamiento marbellí que terminaban en los bolsillos de los miembros de la red.

Además de Julián Muñoz, la investigación detectó que la mayor parte de los cargos electos del ayuntamiento de Marbella estaban implicados en la trama. Ni siquiera la moción de censura que terminó con el mandato de Muñoz sirvió para poner fin a la corrupción. La sucesora, Marisol Yagüe, declaró en el juicio que la maniobra fue orquestada por Jesús Gil que había sido inhabilitado para ocupar cargos públicos. En 2003, Gil ordenó deponer a Julián Muñoz porque este último estaba intentando sacar a Roca del entramado, lo que ponía en riesgo los intereses corruptos del difunto presidente del Atlético de Madrid.

El caso Malaya ha sido la expresión máxima de la corrupción municipal en torno al sector inmobiliario. Según la investigación, las actividades de la trama se remontan a comienzos de los años 90 cuando Jesús Gil ocupó el cargo de alcalde y colocó a José Antonio Roca en el área de urbanismo de la ciudad. El alcance de la trama sobrepasó los límites de Marbella y sus ramificaciones se extendieron por toda Andalucía y parte de España.

Las excentricidades de Roca, con el ya legendario episodio del Miró colgando en la pared del cuarto de baño, terminaron por pasarle factura. El relumbrón marbellí con sus torres de cemento a pie de playa y las urbanizaciones con campo de golf serán un recordatorio duradero de la era de gobierno municipal de Jesús Gil y de la corrupción y la especulación inmobiliaria que camparon a sus anchas por la costa del Sol.